| 
Invitación a la Profesión
Perpetua
Nos reunimos a las 13:00 hrs. en la Parroquia de
San Andrés Totoltepec para iniciar la misa solemne en la
que nuestro hermano Joseph pronunció sus votos perpetuos
como religioso Agustino de la Asunción.
La misa fue presidida por el P. Marcel Poirier,
Superior Provincial de nuestra Provincia de Norteamérica,
quén vino a México para visitar las comunidades y
recibir los votos de Joseph. Además concelebraron los padres
José Miguel Díaz Ayllón, Superior Regional
de México y párroco de la Emperatriz de América,
Flavio Bustos Castillo, párroco de San Andrés Totoltepec,
superior local y formador de la comunidad Casa Leonardo Larocque,
Oswaldo García Sánchez, superior local y formador
de la comunidad Casa Manuel, Ngoa Ya-Tshihemba, vicario de la parroquia
de San Andrés, ecónomo y formador de la comunidad
Casa Manuel y Fataki Kakule Mwirawivu, vicario de la parroquia de
San Andrés.
La procesión de entrada estuvo acompañada
por el equipo de liturgia y los ministros extraordinarios de la
comunión de la parroquia de San Andrés Totoltepec,
además de acompañar los hermanos religiosos de la
comunidad Casa Leonardo Larocque, Roberto Reyes Delgadillo y Jesús
Tlecuile Mixteco.
La celebración fue muy alegre, fue monitoreada
por la hermana Rosa, Religiosa de la Asunción, animada por
los coros de la parroquia San Andrés que prepararon cantos
asuncionistas y ensayaron durante varios días la Letanía
de los Santos.
A la celebración eucarística asistieron
todos los jóvenes en formación de Casa Manuel, los
Laicos Asuncionistas de Provoca, del CAIH y de Veracruz, algunos
bienhechores y feligreses de la parroquia de la Emperatriz de América,
nuestras hermanas las Religiosas de la Asunción comandadas
por su Superiora Provincial la madre María Dolores Espinoza
Morales, r. a., algunos compañeros del IFTIM de Joseph, los
amigos de la comunidad de Movimiento Organizado, a donde Joseph
trabajó pastoralmente, de Ejidos de San Pedro Mártir,
amigos y vecinos de Casa Manuel; y por supuesto, los agentes de
pastoral y feligreses de la parroquia de San Andrés Totoltepec.
El hermano Joseph fue acompañado por un
matrimonio de la comunidad de Movimiento Organizado quienes representaron
a sus padres que están en la República Democrática
del Congo y que seguramente se unieron con sus oraciones a nuestra
celebración eucaríatica.
La celebración fue muy emotiva, sobre todo
por las palabras que nuestro Superior Provincial pronunció
en su Homilía. Ahora reproducimos estas palabras a continuación:
Homilía del padre Marcel Poirier,
a. a. en la celerbación eucarística
Hermanos, Hermanas,
El P. Flavio les ha dicho que yo no soy mexicano.
Pero hoy día, aún si no hablo bien su idioma, me siento
mexicano, unido a ustedes por la fiesta de los votos perpetuos de
nuestro Hermano Joseph.
Acabamos de escuchar la parábola de
los dos hijos, una parábola que conocemos bien. Esta nos
repite una vez más el tema de la misericordia infinita del
Padre. Él siempre esta dispuesto a perdonar al hijo que vuelve
a casa arrepentido. Él perdona y acoge sin reproches, no
porque es indiferente a lo que hacemos, sino porque nos quiere.
Él sabe que sus hijos no van a encontrar la felicidad fuera
de la casa paterna y pueden morir lejos de ella. Así, cuando
uno de nosotros vuelve a casa, es para Él un gran momento
de alegría. En eso hay algo increíble. El ser humano
no es más que un poco de polvo en el inmenso universo que
nos rodea. ¿Cómo es posible que el Dios todopoderoso,
creador del universo se interese por cada uno de nosotros? Es un
misterio. Eso tiene sentido solo si Dios es amor, si es Padre. Tenemos
que meditar a menudo este misterio.
Hoy no trataremos de saber si el Hermano Joseph
se identifica con el hijo que gastó su fortuna antes de regresar
a casa, o con el hijo que se quedó en casa, pero viviendo
una obediencia triste, ignorando el amor de su padre. El comportamiento
de los 2 hijos representa nuestra humanidad. Hay gente que gasta
los dones de Dios buscando solo placeres, buscando únicamente
el propio bienestar, olvidando que todo lo han recibido del Creador.
Hay también otros que se dicen cristianos, católicos.
Viven en la casa del Padre, en una obediencia triste, como encerrados
en una serie de mandamientos o prohibiciones, ignorantes del amor
y de la presencia del Padre.
Pienso también que en cada uno de nosotros
hay un poco de los 2 hijos. A veces, como el hijo menor, gastamos
nuestros talentos; queremos alejarnos del Padre para seguir nuestros
propios caminos. A menudo también, nos quedamos en la casa
del Padre, pero sin reconocer su presencia y aceptar su amor.
La parábola de los dos hijos nos enseña
que el Padre respeta nuestra libertad; no impone su amor ni tampoco
su presencia. Sin embargo, Él siempre espera nuestro regreso
a casa. Nuestro Dios es un Dios mendigo, que siempre busca la reconciliación
con nosotros. Por eso vino Jesús al mundo, para indicarnos
el camino que permite regresar a casa, para enseñarnos cómo
reconocer la presencia del Padre y acoger su amor. Por eso, San
Pablo invitaba los Corintios a imitar a Cristo: “El que vive
según Cristo es una creatura nueva.”
Hoy, el Hermano Joseph va a pronunciar sus
votos perpetuos. Los votos que hacen los religiosos son una manera
de vivir “según Cristo”, una manera de vivir
en la casa del Padre o de regresar a ella.
Por ejemplo, el voto de castidad no consiste
sólo en no tener relaciones sexuales. El objetivo del voto
es mucho más amplio. Se trata de tener un corazón
libre, para acoger a todos los que uno pueda encontrar; se trata
de amar, amar sin poseer al otro, amar sin dominar, sin imponerse,
sin explotar, sin considerar al otro como un objeto de su placer,
amar capacitando al otro para que sea libre, autónomo. Eso
es amar como Cristo.
Con el voto de pobreza, el Hermano Joseph se compromete a contentarse
con lo necesario, sin acumular bienes, sin entrar en la carrera
del consumo. Sabe que la seguridad, la tiene en Dios mismo; no la
puede encontrar en la posesión de bienes materiales u otros.
Tal actitud le da libertad para compartir lo que tiene y lo que
es con los otros. Le permite estar a gusto con personas que poseen
mucho o que tienen poco. Así, vivió Jesús.
El voto de obediencia puede ser ambiguo. Unos
piensan que con este voto, uno abandona su voluntad propia, es decir
su libertad. Significaría perder lo que es esencial al ser
humano, su libertad; significaría volver a ser menos humano.
Claro que con el voto de obediencia uno renuncia a ciertos deseos,
pero es para realizar un deseo más profundo, es decir, el
deseo de armonizar toda su vida, sus deseos, sus sentimientos, sus
actos con la voluntad del Padre. Con este voto, el religioso se
une a sus hermanos en la búsqueda de la voluntad de Dios.
Con sus hermanos él quiere comprometerse para que venga el
Reino del Padre. Así actúo Jesús.
Todo eso es un sueño, un ideal de vida.
El Hermano Joseph lo sabe, no es posible lograr un reto así
de exigente. Imposible vivir así sin la gracia del Señor,
sin esta fuerza, esta energía interior que permite seguir
adelante cuando se encuentran dificultades, fracasos, tentaciones,
cuando a uno le falta energía o la fuerza para seguir. Pero,
con la gracia que comunica el Señor, todo es posible. Por
eso, Joseph tendrá que pedir cada día la fuerza del
Señor.
El Hermano Joseph necesitará también
el apoyo de sus hermanos. Cuando digo “sus hermanos”,
estoy hablando de los Asuncionistas que viven en comunidad con él.
Pero esto incluye también el apoyo del pueblo de Dios al
que él trata de servir. La comunidad asuncionista ha experimentado
la fuerza de este apoyo hace unos meses, cuando murió nuestro
Hermano Magloire. Saben ustedes que Magloire habría pronunciado
sus votos perpetuos hoy junto con Joseph. Recordarlo añade
quizá una nota de tristeza a este día. Sin embargo,
nos alegramos pensando que Magloire ha llegado definitivamente a
la casa del Padre y está unido a nosotros en esta hora de
alegría. Quería mencionar esto para evidenciar el
apoyo que nos dio la comunidad cristiana de San Andrés y
agradecerles a todos por este apoyo: espero que este apoyo se mantenga
en el futuro.
Ahora vamos a rezar por el Hermano Joseph para
que sea siempre fiel a su compromiso. Podemos también renovar
nuestro compromiso personal. Todos somos llamados a vivir como Cristo,
cada uno según su vocación propia. Todos estamos invitados
a amar como Cristo, a compartir lo que tenemos y que somos como
lo hizo Él, y buscar la voluntad del Padre en todo lo que
hacemos.
Por eso, rogamos al Señor. ¡AMÉN!
¡Así sea!
Después de la homilía se llevaron
a cabo los ritos de la Profesión Perpetua de nuestro hermano
Joseph, todos oramos junto con él y nos alegramos porque
ahora se ha comprometido definitivamente con el trabajo por la extensión
del Reino de Dios en nosotros y alrededor nuestro por amor a Nuestro
Señor Jesucristo, viviendo los votos de pobreza, castidad
y obediencia. Damos gracias a Dios.
Después de la celebración eucarística
la comunidad de San Andrés Totoltepec ofreció una
comida a todos los asistentes a la misa, además de los tradicionales
mariachis, el pastel y las porras para nuestro hermano. Fue una
celebración muy grande, damos gracias a todos los hermanos
que hicieron posible que así fuera, de manera especial a
la comunidad cristiana y los agentes de pastoral que participaron
en la organización de esta celerbación. Que Dios los
bendiga.
Si quieres ver más fotos de la celebración
eucarística Haz
click aquí.
|