Desde 1998 la comunidad asuncionista de Casa Manuel y el grupo
PROVOCA han organizado otras experiencias de apostolado distintas
a la pastoral que ordinariamente realizan en la Ciudad de México:
las misiones.
Estas quieren ser un trabajo
de colaboración entre laicos y religiosos para compartir
nuestro carisma y espiritualidad con otras comunidades cristianas.
Nuestro trabajo se incerta
en comunidades con necesidades reales de acompañamiento
pastoral, debido a la escacés de sacerdotes que puedan
atenderlas de manera más frecuente.
El objetivo de nuestras experiencias misionales
es encontrar lugares propicios para la difusión del Espíritu
asuncionista a todos los niveles. Pues creemos que nuestro espíritu
es un regalo para toda la Iglesia y queremos compartirlo con ella.
No pretendemos crear nuevas comunidades,
sino fortalecer las comunidades ya existentes aportándoles
algo de nuestra propia experiencia espiritual y pastoral.
Queremos crear grupos de familias, de
jóvenes y de adolescentes, que sean capaces de comprometerse
con sus comunidades locales en el trabajo pastoral ordinario de
sus capillas o parroquias.
Les ofrecemos un respaldo espiritual de
formación y acompañamiento, dependiendo de las circunstancias
especiales de cada lugar. De hecho, nos comprometemos a acompañarlos
con los cursos de formación ofrecidos por el SAFOL
y el equipo de PASJUAS Pastoral Juvenil
Asuncionista.
Las misiones son una oportunidad para
compartir nuestra espiritualidad asuncionista, pero además,
son un momento de gracia para nosotros, porque en la mayoría
de las experiencias misioneras que hemos tenido hemos recibido
el ciento por uno de lo que hemos hecho. Las comunidades que hemos
visitado, nos han dado muchísimo, no sólo material,
sino espiritual y humanamente.
Como nuestra casa es una casa de formación
a la vida religiosa, queremos realizar experiencias de Misión
como actividades formativas y vivenciales para los candidatos
y estudiantes de Casa Manuel. Ellos
nos han acompañado en los distintos lugares a los que hemos
ido y hemos aprendido juntos nuevas maneras de trabajar por la
extención del Reino.
Las misiones siempre son coordinadas por
un equipo de laicos apoyados por un religioso asuncionista, aunque
son ellos, los laicos los principales responsables de organizar
y planear las actividades. Ellos tienen completa libertad para
planificar los trabajos que realizamos en las misiones, los religiosos
apoyan en lo que los laicos nos proponen.
Hemos aprendido a trabajar en equipo,
así que compartimos corresponsablemente las actividades
que planeamos para la misión.
Cada misión requiere de un trabajo
previo de planeación, organización y distribución
de tareas. Así que antes de ir a misión realizamos
un Retiro de preparación para los misioneros interesados
en acompañarnos a la experiencia misional.
Organizamos dos misiones al año:
Una en Semana Santa: en ella acompañamos
a las comunidades en sus respectivas celebraciones, les damos
algunas charlas de reflexión a lo largo de la semana, tratamos
de conscientizar sobre el compromiso cristiano en los días
sagrados y compartimos con ellos la alegría por la resurrección
de Nuestro Señor Jesucristo.
Otra en Verano: en ella tratamos de responder
a las necesidades de las comunidades visitadas con cursos y talleres
especiales dependiendo de lo que cada comunidad proponga.
Actualmente la misión de verano
ha cambiado, pues la realizamos como una experiencia fuerte de
compromiso pastoral por un mes con una comunidad cristiana de
la Sierra Songolica en Veracruz. Esta comunidad se llama La Magdalena,
es una comunidadde indígenas náhuatls, en ella llevamos
dos años haciendo esta misión de un mes, con vistas
a la posible fundación de una comunidad asuncionista en
este lugar.
Estas experiencias de misión nos
han permitido conocer más la realidad de nuestra Iglesia
Mexicana. Ahora podemos constatar en carne propia que la realidad
de la Iglesia citadina es muy diferente a la Iglesia de provincia,
aunque sus necesidades son muy semejantes. |