Cuadro de texto: Si vemos el Escudo de Armas hecho “de sangre con un león coronado que tiene una flor de lis”, veremos la nobleza de la familia a la que perteneció nuestro fundador, ya que dicho escudo ostenta los poderes en los que residía tal nobleza, Dios y el Rey. Así que no fue fácil para nuestro padre, el nacer en una familia rica veinte años después de la Revolución Francesa, que surge como protesta en contra de la autoridad absoluta del rey. Así que este movimiento se caracterizó por las persecuciones a la nobleza francesa, y a veces hasta la ejecución en la guillotina. Para el niño D’Alzon no fue sencillo asimilar que sus abuelos habían sido arrestados y metidos a la cárcel, tampoco le fue grato escuchar los terribles relatos de la Revolución, los sacerdotes apresados, la persecución de sus familiares, las ejecuciones, la guerra armada, etc.










De los 6 a los trece años vivió en Lavagnac, en un palacio, con maestro particular y enseñanza de alto nivel. Después emigrará a París  para continuar sus estudios, le atrae la milicia, pero después el derecho y más tarde el sacerdocio. Así que durante su juventud se verá abrumado por la toma de decisiones importantes para su futuro. Aunque siempre llevó en la sangre el espíritu militar, pues decía que “la oración hace soldados dispuestos, al primer clarinazo, a empuñar las armas para el combate de Dios”, siempre se interesó por este tipo de combates.
Siendo estudiante se integra a la Asociación para la Defensa de la Religión Católica, tratando de defender a la Iglesia de los constantes ataques que recibía de la sociedad, el gobierno, los protestantes y las distintas corrientes de pensamiento que en aquél tiempo atravesaban toda Europa. Comienza a frecuentar la Conferencia Religiosa en la que conoce a Lammennais, primero siente atracción, aunque después formará parte de los discípulos de este sacerdote. Con la doctrina de Lammennais, descubre ideas nuevas que le brindan una visión de la Iglesia que no le vuelve la espalda a la sociedad moderna, sino que trata de insertarse en ella y de transformarla.
(Continúa en el próximo Boletín...)
d'Alzon