Este título es tan profundo como sencillo. Nos dice algo cierto como la luz del Sol, pero cuya verdad a veces nos queda más lejos que el Sol mismo. Debo confesar que es el título de un libro de José Luis Martín Descalzo. El mismo autor explica que lo sacó de un diálogo de otro libro suyo llamado: “La Frontera de Dios”, que ahora trascribo:

 

 

-¿Viste a Dios?- preguntaba el cura a María, la resucitada.

-Si; eso no se olvida.

-¿Cómo era?

Ahora tardó mucho en responder. Como si no consiguiera resumir algo muy grande. Al fin dijo:

-Alegre.

-¿Alegre?

-Si, alegre.

 

 

Es necesario que los cristianos recordemos esto, que DIOS ES ALEGRE, no lo olvidemos. Manuel D’Alzon, fundador de los Asuncionistas, tenía un maravilloso sentido del humor. El humor real y amoroso no es una falta de respeto, sino una muestra de sencillez y de confianza e intimidad. Cuando ese humor se refiere a las cosas religiosas, nos permite a los cristianos mostrarle al mundo de un modo transparente nuestra

 La madrugada del 16 de septiembre de 1810, el cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, en la primera misa del día con los vecinos de su parroquia, proclamó la lucha por la independencia y allí hizo sonar la campana para atraer a todos sus feligreses. En compañía de un reducido grupo de patriotas se alzó en armas, iniciándose así una guerra de independencia, que no triunfaría sino hasta 1821.

Desde esa fecha, en toda la República se conmemora la victoria, recordando lo que hizo el cura Hidalgo. A principios de septiembre, las calles de la ciudad de México se engalanan de fiesta con los colores verde, blanco y rojo.

Entre alegría y lluvia de papel picado, la multitud se concentra en la Plaza de la Constitución  la noche del 15 de septiembre, donde el Presidente sale al balcón central del palacio nacional. Allí hace sonar la campana original del pueblo de Dolores, la misma que tocó el cura Hidalgo, y ondea la bandera nacional. A la mañana siguiente se desarrolla el desfile tradicional, con los militares en ese mismo lugar y calles adyacentes. De igual forma en el resto del país se conmemora esta fiesta nacional,

confianza y alegría en la resurrección de Nuestro Señor. Nos permite imaginar la sonrisa del Señor ante nuestras ingenuidades humanas.

                 Una cosa más. Todos los seres humanos resultan divertidos ante la mirada amorosa y profunda del humorista, aun los curas, quizá especialmente los curas. Por que al fin y al cabo, el sacerdote es, según Pablo de Tarso, «entresacado de los hombres», y por ello tiene en si mismo la profunda y desconcertante humanidad de todos. Un buen chiste de los hombres de sotana, no pretende insultarles, sino celebrar su humana entrega, con medios de hombre, pero con apoyo de Dios.

 

La verdad en labios infantiles.

Pedrito, de siete años, reza sus oraciones de la noche: - Dios mío, te ruego que Tú me hagas bueno; por que mis papás no pueden.

Niño de extraña piedad.

- ¿Cuántos sacramentos instituyó nuestro Señor Jesucristo? - Siete, Padre. - Muy bien, Luisito. ¿Cuáles has recibido tú? - El Bautismo, la Confirmación ... Mmm y la “triple” y la “antitetánica”.

Se acabaron los sacramentos.

En la clase de doctrina cristiana, el sacerdote interroga a los niños.
- ¿Cuántos sacramentos hay?
- Ni uno-, contesta Lupita.
- ¿Cómo que ni uno?
- Los últimos se los dieron a mi abuelita...

Cuadro de texto: DIOS ES ALEGRE
Cuadro de texto: ¡FIESTAS PATRIAS!

cada estado celebra el mismo Grito de Independencia en la ciudad capital de cada uno. Lo mismo ocurre en  otras ciudades del mundo, hay festejos paralelos donde existen grandes grupos de personas de origen mexicano como en Los Ángeles o Chicago.

Además, la mayoría de las familias mexicanas festejamos en nuestros propios hogares: esa noche adornamos con papel picado y bandera nuestras casas, nos reunimos en familia para cenar  ricos platillos mexicanos como pozole, tamales, pambazos, chiles en nogada, etc. Tronamos cuetes, es decir, encendemos fuegos artificiales, cantamos canciones típicas, bailamos la música tradicional mexicana, entonamos el Himno Nacional, etc.

Miguel Martínez.