NUESTRA
MISIÓN
APOSTOLADO
Lo que el padre D'Alzón deja a sus hijos,
los Asuncionistas, más que una obra específica en
particular es una espiritualidad de servicio total a Cristo y
a su Iglesia. Con base en ella, el apostolado puede cambiar, según
las necesidades de la Iglesia y las del pueblo a evangelizar.
Lo que Dios nos regala en la persona de nuestro
fundador es un CARISMA específico al servicio de la Iglesia,
cuya expresión más concreta es nuestro apostolado.
El carisma es un don o regalo especial del Espíritu
Santo a una persona o grupo de personas, para desarrollar una
misión específica dentro del seguimiento de Cristo.
Les da una manera peculiar de seguir a Cristo resaltando algún
aspecto de la vocación cristiana y motivándolos
a desarrollar algún servicio que atienda a las necesidades
reales de la situación que se vive en el mundo de hoy.
En la Asunción, Dios también ha
suscitado un Carisma concreto, que no corresponde a una sola obra
de apostolado, cerrándose a ella; al contrario, los asuncionistas
tenemos un espíritu de apertura a las necesidades de la
población donde vivimos (RV No. 4) y su carisma se extiende
a una gran diversidad de obras apostólicas:
Desde la Misión de Oriente hasta la Educación
en institutos de enseñanza básica, media y superior;
pasando por la prensa católica, la evangelización
a través de los medios masivos de comunicación,
la promoción vocacional, el trabajo de pastoral parroquial,
catequesis, instrucción doctrinal, la formación
de los laicos, etc.
De esta manera los Asuncionistas servimos a la
comunidad cristiana fieles al carisma al que hemos sido llamados
como hombres de fe y de nuestro tiempo, hermanos de los hombres
y de Jesucristo, nos hacemos solidarios con las grandes causas
del género humano (RV No 2).
El carisma de la Asunción nos invita a
trabajar por amor a Cristo, de diferentes maneras, para el advenimiento
del Reino de Dios en nosotros mismos y en los que nos rodean,
en nuestro entorno, solamente por amor a Nuestro Señor
Jesucristo.
El carisma como don de Dios a la Iglesia, es
algo dinámico que se encarna en personas concretas de institutos
concretos. De esta manera, la Asunción de México
pide pruebas de audacia, iniciativa y desprendimiento; para hacerse
presentes en todos los ámbitos de la vida particular y
comunitaria. Para lograr este objetivo se requiere de madurar
todos los aspectos de la vida del hombre, darse cuenta de la responsabilidad
que se adquiere. Esto se conseguirá con una vida de oración
y de trabajo apostólico, la acción y la contemplación,
unidas para un mismo fin.
En resumidas cuentas el carisma de la Asunción
es el Advenimiento del Reino por amor a Nuestro Señor Jesucristo.
Este carisma está reflejado en el No. 1 de la Regla de
Vida "Los Laicos Asuncionistas formamos comunidad de vida
apostólica. Fieles al fundador, el P. d’Alzon, nos
proponemos, ante todo, trabajar, por amor a Cristo, a favor del
advenimiento del Reino de Dios en nosotros y alrededor de nosotros".
Y se clarifica en el No. 2 "Jesucristo es el centro de nuestra
vida. Nos comprometemos a seguirle en la fe, la esperanza y la
caridad. Como él, testigo del amor del Padre y solidario
con los hombres, los Laicos Asuncionistas queremos ser hombres
y mujeres de nuestro tiempo".
Rescatamos tres aspectos principales de la vocación
cristiana vivida a nuestra manera:
Una motivación: POR AMOR A CRISTO.
Una misión: LA EXTENSIÓN DEL REINO
DE DIOS..
Una manera de realizar la misión: EN COMUNIDAD
APOSTÓLICA. |